Muerte en Lhasa: Apelación
Praga, 14 de Abril del 2009 - El 8 de abril, dos tibetanos, Lobsan Gyaltsen y Loyak, fueron sentenciados a muerte por la Corte Municipal Intermedia Popular en Lhasa. Ambos hombres fueron acusados por haber provocado un incendio que causó la muerte del dueño de un negocio chino. Otros dos activistas tibetanos, Tenzin Phuntsok y Kangtsuk, también recibieron una sentencia de muerte la cual ha sido suspendida por dos años. En la misma corte, un tercero Dawa Sangpo también fue sentenciado pero a cadena perpetua.
Los veredictos representan las primeras sentencias de muerte dadas en cortes chinas a los involucrados en las protestas que surgieron el año pasado tanto en Lhasa como en otras ciudades del Tibet. Debido a que los juicios se llevaron a cabo en completa privacía y lejos de la vista de la comunidad internacional, sin observadores internacionales o periodistas, tenemos motivos suficientes para sospechar que los acusados hayan recibido un trato justo o que hayan sido juzgados en un juicio organizado de acuerdo a las leyes internacionales o a los estándares judiciales.
Por lo tanto hacemos un llamado a las autoridades de la República Popular China para que deroguen la decisión de ejecutar a los protestantes, y para que les den la oportunidad de tener otro juicio que en verdad acate las leyes internacionales; las cuales China supuestamente también obedece.
El primer estándar que los juicios deberían de obedecer es que sean, ante todo, comprobables y abiertos a observadores internacionales.
Más allá del desolador destino al que han sido sentenciados por la Corte Tibetana, o de la sentencia perpetua por las protestas del año pasado, también estamos preocupados por los cientos de detenidos que esperan ser juzgados por la Corte Municipal de Lhasa. Creemos firmemente que las recientes sentencias de muerte podrían marcar el comienzo de una serie de dudosos procesos legales llevados a cabo en Tibet, los cuales a su vez conducirán a un alarmante número de ejecuciones que podrían aumentar la tensión en la región y crear todavía más problemas.
Si China en verdad desea convertirse en un miembro respetable de la comunidad internacional, y así como se ganó en respeto de todos debido a su éxito económico, y si en verdad desea obtener los beneficios que ha cultivado entre las potencias mundiales es vital que los representantes chinos en Tibet, reconozcan que es necesario acatar ciertos procesos legales a la hora de juzgar a cualquier ciudadano en China incluyendo las minorías étnicas.
Además del llamado a China para respetar los procesos legales, también le pedimos a los líderes Chinos que le permitan a la comunidad internacional entrar a Tibet y a las regiones colindantes. Desde que las protestas surgieron el año pasado, varias áreas del Tibet han permanecido aisladas del resto del mundo.
Solamente al ejercer un dominio de Tibet más transparente ante los ojos del mundo, puede el gobierno de la República Popular China disipar las oscuras sombras de sospecha que ahora se ciernen sobre Tibet. Solamente al permitir que observadores internacionales reporten imparcial y honestamente sobre lo que sucede en Tibet, podrá el Gobierno Chino eliminar la idea de que su presencia en Tibet representa un severo abuso de los derechos humanos infringido sobre las minorías étnicas chinas.
Los autores de esta apelación son Václav Havel, anterior presidente de la República Checa; Príncipe Hassan Bin Talal, Presidente del Foro de Pensamiento Árabe; Desmond Tutu, Arzobispo Emérito de Ciudad del Cabo y Premio Nóbel de la Paz; Vartan Gregorian, ex presidente de la Universidad de Brown y Presidente del Consejo de Carnegie; y André Glucksmann filósofo francés.

